Por Nayda Fernández 

El Universo conspira para que las cosas que deseas se hagan realidad, sobre todo cuando es para un propósito mayor.

Hace casi 5 años comencé a estudiar yoga y desde entonces anhelaba poder ir a un retiro. Me la pasaba guardando nombres hasta que el verano 2018 supe que era el momento perfecto. Varias amigas me hicieron excelentes recomendaciones, pero buscando entre mis notas encontré nuevamente el nombre de Yogaville. Lo había guardado desde que leí el libro los “Yoga Sutras de Patanjalí comentado por Swami Satchidananda”. Desde entonces, me había enamorado de las enseñanzas de Swami Satchidananda.

Para mi sorpresa, Yogaville tendría este verano un curso de certificación en Manejo de Stress por la escuela de Yoga Integral, una de las pocas que mantiene el linaje de yoga tradicional en Estados Unidos. Los profesores, Swami Vidyananda y Swami Ramananda fueron estudiantes directos del difunto Swami Satchidananda y llevan toda la vida dedicados a la enseñanza del yoga. De hecho, por casi dos décadas han impartido el curso de Manejo de Estrés. En fin, el Universo conspiró y no dudé en lanzarme a la aventura de estudiar en un Ashram.

Un Ashram es un centro espiritual donde se practica el yoga tradicional. Muchos lo visitan para sumergirse en retiro, otros para tomar cursos de yoga y algunos yogis lo eligen como residencia. Son originales de la India, pero hay muchos alrededor del mundo. Sea cual sea el propósito de tu visita, la estadía en un Ashram siempre te brindará paz y crecimiento espiritual. Son lugares donde encontrarás silencio y mucha historia que te ayudará a incorporar el yoga tradicional en tu vida diaria.

En un Ashram el yoga es una filosofía y una manera de vivir. Yogaville fue uno de los primeros Ashram en Estados Unidos, donde se estudia y practica Yoga Integral. Su fundador, Swami Satchidananda fue un hombre visionario, pionero del yoga en Occidente. Su famosa frase, “Muchos caminos, una verdad” refiriéndose a los caminos espirituales que las personas podemos elegir en busca de elevarnos espiritualmente, me hizo sentido desde el primer día que lo leí. Así mismo, logró muchos seguidores por todo el mundo y dió paso a la fundación de Lotus (Light of Truth Universal Shrine) , un espacio de meditación donde se unen todas las religiones como símbolo de esta filosofía de vida.

Confieso sentía dudas si estaba preparada para la experiencia, pero desde el primer momento que llegué me sentí que estaba donde tenía que estar. El momento era perfecto y el grupo lo constituíamos yogis de diferentes partes del mundo que habíamos elegido el curso con distintas metas, lo cual hizo del grupo uno muy especial. Me enamoré del Yoga Integral y no me quedan dudas es el estilo de yoga que me ayudará a seguir evolucionando en mi camino de sanación, espacialmente en mi pasión por servir a través del yoga.

Estar tantos días en un lugar místico (aunque estés en un entrenamiento) ayuda mucho a encontrar tu propósito o reafirmarlo, como fue mi caso. Igualmente, me ayudó a entender que las trampas que hacía en mi alimentación o las excusas que ponía para no meditar eran solo barreras de mi ego para no lograr lo que me proponía. ¡Si deseas lograr algo lo primero que se requiere es voluntad! Allí no tuve opciones ni distracciones, lo que me sirvió para reconocer el poder de mi mente y lo bien que se siente cuando mi cuerpo y mente están alineados.

No es necesario ir a un retiro para darnos cuenta de que tenemos el poder y que es la mente la que juega el papel protagónico para lograr nuestro propósito, pero si te encuentras fallándote a ti mismo, los retiros son excelentes “empujoncitos” para ayudarte en el proceso o buscar tu “Sangha” (grupo o comunidad de apoyo). Allí me sumergí en una alimentación sátvica, totalmente vegetariana y me di cuenta de que los dolores de cabeza por no tener café desaparecieron, eran cuento de mi mente para satisfacer el deseo del ego. Con la disciplina impartida en el Ashram me sumergí en una práctica de meditación de mínimo 2 veces al día por 30 minutos y pude experimentar los beneficios tanto en mi estado anímico como en mi creatividad y productividad.

Si algún día quieres visitar Yogaville o un Ashram te sugiero lo siguiente:

1. Viste de manera conservadora y de blanco la mayoría de los días. Es el color que predomina por la pureza que inspira y no te sentirás que llamas la atención como “the new kid on the block”.

2. La disciplina es un acto de respeto. Sigue instrucciones en todo momento. Guarda silencio en los horarios de silencio y recuerda no hay “island time”, debes ser puntual en todo momento.

3. Vas a sentirte en una espacie de “burbuja” donde todas las personas se respetan y se aman por el simple hecho de existir. ¡Un ambiente totalmente inclusivo!

4. La mayoría de los Ashrams se basan en los 8 elementos del yoga mencionados en los textos tradicionales como Bhagavad Gita y Yoga Sutras. Procura tener tiempo para leer al respecto antes de hacer tu visita, de esta manera podrás entender mejor muchas de sus tradiciones.

5. Si no eres vegetariano, procura ir “limpiando” tu sistema de carnes o estimulantes antes de llegar al Ashram, de esta manera te sentirás lleno de energías y sin dolores de cabeza por falta de azúcar o café.

 

Como ves, este es el blog más extenso que he escrito, probablemente porque nunca me había sentido tan inspirada. ¡prlovesyoga.com es mi “Sangha” o comunidad de apoyo! Aquí estamos todos unidos para ayudarnos e inspirarnos.  Agradezco el apoyo de mi familia, a ustedes “Lovers” que son mi familia extendida y la comunidad en el Ashram que me han servido de inspiración… como les dije en el titular, una experiencia para toda la vida.

Con amor,

Nayda

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