En octubre se celebra el Mes de la Prevención de Cáncer de Seno en Puerto Rico. Una enfermedad que lastimosamente le quita la vida a miles de mujeres anualmente en todo el mundo.

Estadísticas del Departamento de Salud establecen que este tipo de cáncer es la causa de muerte más común entre las mujeres. En Estados Unidos, mientras, también ocupa los primeros lugares por decesos entre las féminas. Según los datos, el cáncer es responsable de alrededor de 5,000 muertes cada año (15% de todas las muertes). Una de cada 3 personas que nazcan en Puerto Rico serán diagnosticadas con cáncer en algún momento de sus vidas.

Para el año 2012 se reportaron alrededor de 15,392 casos nuevos de cáncer en nuestra isla: 53.0% en hombres y 47.0% en mujeres. El cáncer de próstata fue el más frecuentemente en los hombres (40% aproximadamente). El cáncer de mama fue el más frecuente en las mujeres (30% aproximadamente), según reportado en el Boletín del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico en octubre 2015.

Es por eso que siempre se destaca la importancia de los estudios como prevención para detectar cualquier anomalía. De hecho, los médicos sugieren que las mujeres se sometan a una mamografía para detectar, a tiempo, cualquier anormalidad en el seno.

Ahora bien, ¿de qué forma puede el yoga ayudar en estos casos? Pues sepa que un estudio de la Universidad de Texas concluyó que los ejercicios físico y mentales que integra la disciplina del yoga ofrecen beneficios más allá de la mejoría del estado de fatiga que sufren las mujeres con cáncer de mama tratadas con radioterapia. El autor del estudio, Lorenzo Cohen, explicó que “la combinación de prácticas de mente y cuerpo que forman parte del yoga tienen un enorme potencial para ayudar a las pacientes a manejar las dificultades psicosociales y físicas asociadas con el tratamiento y la vida después del cáncer”. 

La disciplina del yoga incorpora control de la respiración, meditación y técnicas de relajación. Según los autores, los resultado del estudio confirman la contribución de estas técnicas mente- cuerpo para ayudar a regular la hormona del estrés. Ello supone un importante beneficio, pues un nivel alto de la hormona del estrés durante el día (cortisol) se relaciona con peores resultados en el cáncer de mama, señalan.

Tras completar el tratamiento de radiación, solo las mujeres que habían practicado yoga y el grupo de estiramiento notaron una reducción en la fatiga. Estos efectos perduraron al cabo de uno, tres y seis meses después de las sesiones de radioterapia. Las pacientes que participaron en yoga durante el periodo de tratamiento también informaron de mayores beneficios sobre su funcionamiento físico y la salud general. Además, se mostraban más capacitadas para encontrar sentido a su experiencia con el cáncer que las de las integrantes de los otros grupos. La investigación muestra que el yoga también ayuda a las pacientes después de completar el tratamiento del cáncer, afirma el autor.

Para más detalles, visite: https://www.investigacionyciencia.es/noticias/cncer-estrs-y-yoga-11906

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Pendientes a la serie de artículos que estaremos publicando para crear conscicencia sobre el autocuidado.

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