Ante un diagnóstico de cáncer se nos estremece el mundo.  Se nos trastoca profundamente la vida. Tanto nuestro cuerpo físico, como el mental y el emocional experimentan un fuerte desbalance.

Mi maestra y creadora de Y4C Yoga para cáncer, Tari Prinster, dice que “el cáncer nos roba el aliento, el yoga lo devuelve.”
Es desde esta perspectiva que  queremos compartir con ustedes el cómo y el porqué podemos afirmar que el yoga es una herramienta eficaz, como parte de un abordaje clínico integral, durante todas las etapas de ésta enfermedad. La práctica de yoga se caracteriza por promover la relajación y el bienestar a través de la respiración y el movimiento.  Estos dos componentes son clave para retomar nuestro balance y trabajar a favor de nuestra recuperación.
La respiración consciente 
En yoga llamamos pranayama a las técnicas de respiración.  El maestro B.K.S. Iyengar dijo que “Pranayama es el corazón del Yoga”. Con esto quiero destacar la importancia de la respiración en la práctica del Yoga. Es una herramienta vital para sanar y mantener todos los sistemas de nuestro cuerpo, saludables. Respirar con conciencia  nos lleva a calmar nuestra mente y a conectar con nuestro cuerpo. Estimula nuestro cerebro a relajarse activando el sistema nervioso parasimpático y desde ese estado trabajamos efectivamente la ansiedad, la fatiga, el insomnio y la depresión entre otros efectos adversos que surgen ante un diagnóstico y/o tratamiento de cáncer.
La respiración es clave para el proceso de desintoxicación de nuestros sistemas en especial el linfático que se encarga de librar el cuerpo de toxinas, residuos y otros materiales no deseados. La respiración diafragmática es un ejemplo de ello.  Promueve el flujo óptimo de linfa hacia el ducto torácico, principal canal linfático en el cuerpo.
Tari Prinster nos dice que “respirar en consciencia plena va a crear un ambiente armonioso en nuestro cuerpo donde no habrá espacio para el cáncer”.
El movimiento 
Cada vez más, se reconoce el papel importantísimo que juega el ejercicio físico en mantenernos saludables. “El cuerpo humano está hecho para moverse”. Si lo hacemos de la manera correcta como lo sugiere el yoga, masajeamos nuestros órganos, desintoxicamos nuestro cuerpo y promovemos el buen desarrollo de nuestro organismo.  En el yoga practicamos posturas o asanas que en combinación con la respiración nos llevan a afectar favorablemente nuestro cuerpo a nivel celular.  Contribuyen  al fortalecimiento y creación de huesos y músculos.  Estimula el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune.  Mejora la flexibilidad y fuerza corporal. La práctica de yoga nos lleva a conectar todos los sistemas de nuestro cuerpo en balance y alineamiento, incluyendo nuestra mente.
De esta forma desarrollamos la capacidad de estar presentes en nuestro cuerpo, de conectar con nuestra sabiduría innata y cultivar así una conciencia de bienestar. Debo señalar que la practica de Yoga para pacientes y sobrevivientes de cáncer debe ser impartida por un Yoga terapeuta o maestro certificado en Yoga para cáncer quienes proveerán el espacio seguro y efectivo, adaptándose a las necesidades únicas de cada persona en cada etapa del tratamiento.
A continuación beneficios de la práctica por etapa según escrito por Amy Dara maestra certificada Y4C.
Diagnóstico: “la práctica del yoga te ayudará a preparar el cuerpo (fortalecer los músculos y los huesos, mejorar la flexibilidad y el equilibrio) y la mente (superar el trauma de recibir el diagnóstico y el miedo a la incertidumbre) para los tratamientos”.
Cirugía: “el yoga mejora el sistema inmunológico moviendo la linfa a través del cuerpo, reduce el riesgo de coágulos de sangre y ayuda a la adecuada curación de la zona intervenida”.
Quimioterapia/inmunoterapia: “alivia la fatiga relacionada con el cáncer, mejora la concentración, calma el malestar estomacal y aumentar la autoestima después de la caída del cabello”.
Radioterapia: “reduce el riesgo de rango limitado de movimiento de las zonas afectadas por quemaduras y alivia las molestias de quedar en la misma posición durante un tiempo prolongado en la máquina de radioterapia”.
Terapia hormonal: “equilibra las fluctuaciones del estado de ánimo, ayuda a prevenir el aumento de peso y a gestionar los sofocos”.
Fin del tratamiento. en esta fase el yoga:“ayuda a restaurar la normalidad en el cuerpo y la mente, a reducir el riesgo de depresión después de quedarse solo después de tanto tiempo con el equipo de atención médica y cuidadores, y a prevenir y controlar los efectos secundarios a largo plazo de los tratamientos”.
Pruebas para la detección de cáncer: Practicar yoga nos ayudará a aliviar la ansiedad.
Las clases de Yoga para cáncer contribuyen a crear comunidad, una red de apoyo única que no sólo nos recuerda que no estamos solos sino que las experiencias, vivencias y conocimientos adquiridos durante el proceso nos enriquecen a todos llevándonos a vivir y disfrutar de una vida larga, en salud perfecta y gozo.
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Gisela “Pancha” Rivera Matos
La autora es fundadora de Proyecto S. O. I. Sirviendo a la Oncología Integral
E-RYT200 RYT500 YACEP Y4CTT
PH: (787)359-5518
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